Física con F de Filosofía.
Ayer por la noche, estaba en la cama intentando dormir. De repente me descubrí pensando en la "paradoja" que aquel filosofo griego planteaba.
Era algo así:
La distancia entre dos puntos es siempre infinita, porque si te acercas siempre la mitad de la distancia que te separa de tu destino nunca lo alcanzarás.
Bien ha estas alturas sabemos que no es que la distancia sea infinita , sino que esta se acerca infinitamente a un número. A un número que és realmente esa distancia.
Pero como decir que és un número cuando nos es imposible calcularlo? Solo somos capaces de acercanos a él, infinitamente si, pero nunca exactamente. Y yo digo que un numero literalmente incalculable no es un número, por la propia definición de número.
Así pues concluímos que la distancia que separa dos objetos no es cuantificable en metros, centímetros ni siquiera yoctómetros.
Pero ya no se trata de la distancia. Todas nuestras queridas medidas perfectas, metro, litro, kilo, pascals, segundos... todas ellas representaciónes burdas e imperfectas de un concepto. Lo real.
Lo más parecido a dicho concepto es la propia palabra distancia (en el especifico caso de los metros). Si aceptamos distancia como abstracto y no lo intentamos cuantifícar podemos llegar a arañar la superficie de la verdad. Esa verdad que va mas allá de la tercera dimensión. Esa verdad que aún no sabemos ver.
El echo de que todo lo físicamente exacto no sea representable en lo que nosotros entendemos como el plano físico no deja de ser curioso cuanto menos. Parece obvio que algo importante nos estamos dejando, algo básico que seguramente nos obligará a reconstruir toda nuestra ciencia cuando lo encontremos. Pero ese serà el trabajo de otros.
Ni que decir tiene que ayer las pase putas para dormir...
