Mi Manifestación. (Opinión)
El pasado 18 de Febrero asistí a la multitudinaria manifestación que tuvo lugar en el centro de Barcelona.
Como siempre nadie se pone de acuerdo con el número de manifestantes. La guardia Urbana lo cifra ridículamente por debajo de los 100.000 y los organizadores en un momento de borrachera populista aseguraron que llegaban al millón. Después lo han rebajado a 700.000. La opinión de un servidor es que, como mínimo, medio millón si que éramos. Y eso que en lo que se refiere a contar masas ingentes de personas no tengo mucha experiencia.
El efecto causado por tal marea humana era de esperar. Todos y cada uno de los partidos políticos han hecho la interpretación de esta que les ha dado la gana. ERC se la medio adjudica y lo entiende como un apoyo a no rebajar el estatut original del parlamento catalán ni en una sola coma. CiU lo ve como un clamor de la sociedad catalana en pro de su identidad. El PSOE asegura que todos los manifestantes votaran Si al nuevo estatuto, y el PP mira con preocupación los focos de radicalismo que se expanden por España aprovechando también para poner las palabras Zapatero, ERC, Carod y ETA en la misma frase.
Los organizadores mientras tanto, recuerdan que el lema de la manifestación era: Somos una nación y tenemos el derecho a decidir y aseguran que cualquier conclusión fuera de esa aseveración es una manipulación. Pero la verdad es que todo este tema se les ha ido de las manos. La propia magnitud de la movilización le desautoriza en parte. Y es que esta manifestación no pertenece a nadie. Ni tan siquiera a los organizadores.
La sociedad catalana esta harta. Harta de ser insultada, ignorada, ofendida, ridiculizada, acusada y manipulada. Harta de la política del odio promovida por el PP. Harta de las hipócritas sonrisas del PSOE. Harta de la soberbia y falta de habilidad política de ERC. Harta de la falsedad de CiU que no sabe estar en la Oposición. Harta de la desinformación con que somos bombardeados por periódicos y televisiones a diario. Y sobre todo harta del enfrentamiento que todos los factores anteriores han promovido con el resto de la población española.
Todas estas razones son las que reunieron a medio millón de personas en Barcelona. Los catalanes hemos tragado mucho y ya teníamos ganas de chillarlo en la calle.
Si se me permite el lenguaje: “Estem fins als collons” hubiese sido el mejor lema para esa manifestación.
