Las relaciones de pareja han sido siempre un gran interrogante para mí. No en lo que atañe al sexo, donde es evidente su origen y necesidad, sino en lo referente al plano sentimental. Es la necesidad de esta la que no comprendo, y la necesidad lo es todo.
La naturaleza, la evolución y nuestra propia sociedad están basadas y fomentadas sobre las necesidades que tenemos como especie y sobre las soluciones más óptimas y lógicas que existen a dichas necesidades. Pero, ¿cuales son las necesidades que nos empujan a buscar una pareja?
A priori parece que se pueden encontrar muchas respuestas a la primera pregunta pero si nos paramos a pensar un poco la mayoría son poco creíbles e insoportablemente edulcoradas.
Buscamos una pareja para crear y mantener una familia, aunque el termino familia no nos es natural como especie y por tanto innecesario.
Buscamos una pareja para no sentirnos solos y somos 6.400 millones de seres humanos.
Buscamos una pareja para poder querer a alguien y ser queridos aunque tenemos hermanos, padres, abuelos, hijos, nietos, tíos, primos, amigos, compañeros de trabajo, de estudio, vecinos…
La respuesta correcta que se me antoja obvia, quizás porque todo esto lo reflexiono desde la soltería. El miedo.
Miedo a estar solo. Miedo a que nadie te haga caso. Miedo a no ser la prioridad de nadie. Miedo a asumir la realidad de no ser nada.
¿Solución? Obligar a alguien ha estar siempre pendiente de ti, a pensar en ti antes que en nada más, ha ponerte por delante de cualquier prioridad que pudiese tener anteriormente. A cualquier precio, ya sea tu miseria o la suya.
En resumen, obligar a alguien a venerarte. Con la única obligación de tener que venerar a quien te venere. Y es que, ¿Cómo sabe el esclavo de su condición, si a la vez su dueño es su esclavo?
Solo nos queda pues discutir si la relación en pareja es la mejor solución al problema del miedo, aunque en mi humilde opinión seria mas inteligente cuestionar el origen del problema y atacar ahí. Desterrando todo miedo, duda o debilidad inútil de nuestra sociedad.