Relato del Absurdo.
Bajo del campus, dirección diagonal. Hace un frío del cagarse, es tarde del cagarse y las estrellas brillan del cagarse.
Nota mental, intentar enriquecer mi vocabulario con El diario de Patricia puede no ser tan buena idea como parecía. Planifico releída del Diario Espasa para mañana por la tarde. Por planificar que no quede.
Ha media bajada tengo una visión, algo que se mueve a velocidad terminal ante mis ojos. Es superman? Es Raikkonen? (no porque aun tiene las 4 ruedas). Además es verde. ¡BINGO! Mi autobús. Miro la hora. Rectificación. ¡BINGO! Mi ÚLTIMO autobús. Me planteo mis opciones.
A) Ir a coger el metro. Implica trasbordo. Implica casi una hora de camino. Implica mirar por la ventana para ver como pasan esos 3 putos cables, uno de ellos siempre amarillo, y entrar en esa especie de trance. Tomar pol culo el metro. He tenido suficiente trance por hoy con la clase de TC.
B) Coger un taxi. Implica helarse en la diagonal esperando a algún conductor suficientemente tarado como para hacer una parada para recogerme. Alguien en semejante estado mental solo puede ser el descuartizador de Boston o un aspirante a tertuliano del programa de la Campos. Aunque siempre existe la posibilidad que tenga suerte y el tío sea de Boston prefiero no arriesgarme.
C) Bajar a pata. Es sano andar y todo eso… pero mi política acerca de las cuchilladas en el estomago es la misma que la de los baños: Una vez al mes no hace daño, dos ya es vicio enfermizo.
Unos gritos interrumpen mi divagación. Un tío baja corriendo, pasa por mi lado, y mientras se tira del pelo da vueltas alrededor mío.
No es que yo sea desconfiado por naturaleza, pero un tío calvo, de noche, chillando y tirándose de los pelos no me inspira especial confianza. Adopto de inmediato la posición de defensa de la grulla de los Cárpatos que aprendí en mi curso CCC de cocina asiática. Me da un tirón. Estoy muy mal de forma, antes me pasaba la pierna por detrás de la cabeza sin problemas… Mientras maldigo la cancioncita del veinte veintiuno veintidós me doy cuenta que el calvo se ha parado y esta en el suelo descuajaringándose de risa. (Nota mental: El Word conoce la palabra descuajaringarse. Increíble.) El calvo me ayuda a poner mi centro de gravedad donde debe estar (cuando hago un esfuerzo se me sube a la nariz), el hombro en el sitio y a quitarme mi propia bamba de la boca. Nota mental: Lavar las bambas más a menudo. Esta sabía a rayos.
Decido invitarle a una birra en este bar. La noche promete.

4 Comments:
Mmmm, no se que dirte :p. No te cap mena de moraleja, no? :-), y les conyes varies estan una mica vistes.
Peeeero, nhi ha de bones tambe :-), riure he rigut, i el caos que hi ha darrera em recorda bastant al que escric jo mateix quan simplement tinc ganes de desconectar una estona escrivint, aixo m'ha agradat ;-).
Espero que anés be la birra amb el calvo que es tirava dels cabells. Digam que li sobraben uns 20 quilos i tenia cara de gripau i em preguntare on era jo aleshores.
A mi m'ha agradat :)
No crec q fos un relat per pixarte de riure sino mes aviat per arrancar un somriure :)
Ta guay, jo ahir vaig optar per la opcio D, vaig correr i vaig aconseguir enganxar el autobus... encara estic recuperant el ale per aixo :P
Per mi es bo...ademés...es el primer cop que veig com et vas per les brankes...et recorde els nervis que a tu et causa kuan ho faig jo jajajaaj, pero de veres...molt lograt...no sempre les histories han de tenir un final dramatic i un contigut amagat, encara que totes inconcientment el tenen...
Molt be Dariet.viel spass
No se si ningú ho ha notat, pero aquest text esta molt influenciat per un dels llibres d'or de la meva infancia: Sin noticias de Grub (Eduardo Mendoza).
Si no l'heu llegit...llegiu-lo. Ya.
Publica un comentari a l'entrada
<< Home